Lago en las Tierras Altas escocesas

1. Una carretera por todo lo alto

De Glasgow a Applecross (Escocia)

El trayecto de 322 kilómetros comienza en Glasgow, atraviesa las Tierras Altas, y concluye en la magnífica costa oeste. Es realmente uno de los viajes más hermosos del mundo. De la tranquilidad del lago Lomond a la accidentada majestuosidad de Rannoch y Glencoe (verdadera nación de Braveheart), el paisaje y las amplias carreteras son una combinación inolvidable para cualquier coche o motocicleta.

Desde aquí, la ruta más directa es rumbo al norte hasta Invergarry y luego al oeste hasta Kyle of Lochalsh, con un trecho final de curvas hasta Applecross. El visitante no debe perderse la ascensión al Bealach na Bà, o «paso del ganado», un puerto de 926 m que serpentea a través de las montañas de la península de Applecross.

Carreteras entre valles con un hermoso entorno natural

2. Perfección alpina

Paso de San Gotardo (Suiza)

Si conduce entra o sale de Italia por carretera durante los últimos días de la primavera, el verano o los primeros días de otoño, olvídese del nefasto túnel de San Gotardo y recorra a cambio uno de los puertos de montaña más bellos de los Alpes. Su viaje se verá amenizado por unas curvas fantásticas, unas vistas fabulosas y un aire puro de montaña, además de un fascinante museo y un buen restaurante donde hacer un alto en el camino. Si, además, viaja en primavera, disfrutará del extraordinario contraste entre el calor del sol, el cielo azul y las enormes capas de nieve acumuladas en las márgenes de la carretera.

Puente con un hermoso paisaje urbano

3. Del paraíso vinícola al infierno verde

Valle del Mosela hacia Nürburgring (Alemania)

El valle del Mosela es una de las zonas más pintorescas e históricas de toda Alemania. El río Mosela es uno de los mayores afluentes del Rin y serpentea a lo largo de 523 kilómetros desde Trier, en la frontera francoalemana, a lo largo de valles empinados cubiertos de viñedos y salpicados de castillos dignos de un cuento de hadas.

Koblenz se ubica en la confluencia del Mosela y el Rin, y señala el punto de partida hacia Nürburg (a una distancia de 72,5 kilómetros) y el increíble circuito de carreras de Nürburgring (apodado como el «infierno verde») que rodea la ciudad. Utilizado como una vía de peaje de un solo sentido, el visitante puede llegar y conducir por la espectacular pista de carreras o, simplemente, visitar el nuevo museo y el complejo hotelero.

Carretera vacía en un entorno abierto

4. La isla de la fantasía

Mountain Course (isla de Man)

Como meca ineludible para los motociclistas, cada mes de mayo la Mountain Course de la isla de Man acoge las legendarias carreras TT. Con 60,67 km de longitud, el circuito está considerado como una prueba de valentía extrema para motociclistas de todo el mundo. Afortunadamente, tendrás tiempo suficiente para disfrutar del vibrante paisaje y de las vistas panorámicas mientras mide tus fuerzas con la montaña. Merece la pena detenerse en los famosos boxes de Douglas y hacer un alto para pensar que los pilotos más rápidos recorren este espectacular circuito de carretera a una velocidad media de más de 210 km/h.

Carretera entre montañas con un hermoso entorno natural

5. Lejos del mundanal ruido

De Niza a Col de Vence (sur de Francia)

Se trata de una ruta fácil, de unos 30 minutos, desde la elegante ciudad de Niza hasta el escarpado y soleado paso de montaña Col de Vence, en lo alto de los Alpes Marítimos. Rodeando remotas villas en las que disfrutará de una deliciosa comida rural, la carretera se aferra al vertiginoso muro de roca e incluso atraviesa orificios y túneles de la propia montaña en su ruta hacia la cima a más de 900 m. El paso de Col de Vence es un trayecto inolvidable que recompensa con unas fabulosas vistas de la lejana Costa Azul al sur, y de una interminable red de carreteras igualmente espectaculares que aguardan al visitante.

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