
Gestión de riesgos en los contratos de energía eléctrica: cómo encontrar la estructura de precios adecuada
Aprende a analizar los riesgos de los contratos de energía eléctrica según la estructura de precios que mejor se adapte a las necesidades de tu negocio.
Uno de los aspectos más importantes a la hora de contratar los suministros de energía es identificar el tipo de contrato que mejor se adecúe a las características de la empresa. Es importante la definición de objetivos económicos a corto, medio o largo plazo, detectar potenciales cambios previstos en la producción, o determinar aspectos vinculados a la propia naturaleza de la compañía; como pueden ser la búsqueda de estabilidad de precios, la aversión al riesgo o la capacidad financiera. Todos estos factores influyen de forma decisiva en cómo realizar la contratación de estos suministros.
¿Precio fijo o indexado?
El mercado español se caracteriza por tener un alto grado de madurez y una gran variedad de productos.
Respecto a la electricidad, están quedando atrás los contratos de precio fijo para los clientes industriales; al menos para el 100% de su volumen. De los contratos de uno o dos años a precio fijo, se está evolucionado a contratos de mayor duración que permitan al consumidor industrial tener mecanismos de flexibilidad para adaptarse a las diferentes situaciones del mercado.
Las fórmulas indexadas pueden evitar determinadas primas incorporadas en ofertas a precio fijo, según las condiciones del producto y del mercado. Es similar a la contratación de una hipoteca, las hay con cuotas fijas y las hay con cuotas indexadas a un índice de referencia. En el caso de los productos indexados, se produce un seguimiento del mercado al alza o a la baja que puede ser gestionado gracias al “hedging” o las fijaciones en los mercados de futuros.
Una fijación significa cerrar una parte del volumen a un precio cotizado en el mercado de futuros, de tal forma que el precio queda fijado para el volumen y el producto contratados, de acuerdo con las condiciones del contrato.
La decisión de realizar una fijación tiene que ir alineada con el objetivo de precio definido para un periodo de tiempo. A lo largo de la vida del contrato es habitual fijar posiciones, incluso antes de que se haya realizado el inicio del suministro. En Shell, nuestros contratos incorporan cláusulas de desfijación de precios, de modo que las decisiones tomadas puedan ser modificadas en momentos futuros dependiendo de la situación de los mercados. Estas cláusulas pueden aportar flexibilidad para modificar determinadas decisiones de precio, conforme a las condiciones del contrato.
¿Cuál debería ser el plazo de tiempo más adecuado para estas contrataciones?
La respuesta va a depender de diferentes factores y política de la empresa, ya que existen empresas que solo pueden contratar por un plazo máximo de años.
Los plazos cortos de contratación (1 o 2 años) pueden limitar las oportunidades disponibles para realizar fijaciones en distintos momentos del mercado. Un contrato indexado, con un horizonte temporal más amplio, unido a una contratación realizada con suficiente antelación, reduce la dependencia de un único momento de contratación y permite distribuir las decisiones de fijación a lo largo del tiempo.

Colaboración y asesoramiento continuo
Teniendo todos estos puntos en cuenta, debemos realizar un análisis tanto financiero como de riesgo o duración de los contratos y analizar los objetivos energéticos y, cuando proceda, los criterios y medidas de reducción de emisiones de la empresa. Este proceso puede requerir análisis financiero, contractual y técnico. Este camino puede ser complicado, por eso Shell puede aportar conocimiento del mercado y experiencia técnica para apoyar el análisis de las opciones contractuales. Las decisiones y sus resultados dependerán de las circunstancias y objetivos de cada empresa.
