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Gestionar emisiones

Continuamos desarrollando tecnologías que podrían ayudar a limitar las emisiones mundiales de CO2 y la contaminación local.

Estamos encontrando formas de proporcionar productos más limpios a nuestros clientes, como eliminar el azufre y permitir un uso más limpio del carbón.

Captura y almacenamiento de carbono

La captura y almacenamiento de carbono (CCS) podría eliminar más de 10.000 millones de toneladas de emisiones de CO2 al año para 2050 si se comienza su rápida utilización esta década, conforme a la Agencia Internacional de la Energía (IEA).
La CCS implica capturar CO2 de importantes fábricas industriales como centrales eléctricas, refinerías y plantas químicas y guardarlo de un modo seguro en el subsuelo. La tecnología ya se está usando hoy en dia.

Pero debido a la amplia gama de variaciones geológicas en todo el mundo, sigue habiendo una serie de desafios técnicos para garantizar el almacenamiento seguro, a gran escala y a largo plazo en el subsuelo de CO2. Estamos implicados en una serie de proyectos de demostración en todo el mundo para promover la CCS y hemos tomado pasos firmes hacia diversos proyectos de CCS de primer orden.

Azufre

Se está extrayendo más azufre del petróleo para hacer combustibles de transporte más limpios y reducir el óxido de azufre en la atmósfera. Hemos hecho un buen uso del azufre, combinándolo por ejemplo con asfalto para hacer que las superficies de las carreteras sean más duraderas.

También hemos desarrollado el hormigón de azufre. Es más resistente que el hormigón normal y puede aguantar condiciones ácidas y salinas, por lo que es excelente para defensas marinas y purificadoras de agua. También genera un 30-50% menos de emisiones de CO2 respecto a la producción tradicional de hormigón.

Gasificación del carbón

El carbón es el combustible fósil más barato y abundante del mundo. Pero al quemarlo se liberan gases de efecto invernadero, metales pesados tóxicos y azufre, una causa fundamental de la lluvia ácida.

Nuestra tecnología puede convertir ahora prácticamente cualquier carbón -hasta el de calidad más baja y sucia- en gas sintético, una mezcla de hidrógeno y monóxido de carbono que se quema de una manera tan limpia como el gas natural.